MI QUINTA DIMENSIÓN DEL COSMOS
miércoles, enero 04, 2012
jueves, octubre 06, 2011
lunes, septiembre 06, 2010
miércoles, septiembre 10, 2008
Quiero gritarle al mundo que deje de esperar cosas de mí, y me deje conformarme con la mediocridad. No quiero responsabilidades, ni personas interesadas en aconsejarse que debo hacer con mi existencia. No quiero presiones, ni expectativas infundadas en mi futuro. No espero, no añoro, no quiero nada.
¿Por qué siguen esperando cosas de mí? No lo hagan. Lo digo en serio, en mi no queda nada que ofrecer salvo mi alma, y sé que pronto renunciare a ella también.
Sé que el mundo gira, que todos avanzan y me quedo atrás. Estoy consciente que si desaparezco las personas me olvidaran, y me convertiré en lo que ya se vislumbra… un fracaso, por lo menos en comparación con lo que todos esperan de mi o en lo que yo misma anhelaba hace algunos años.
Siento que he asesinado una parte de mi y que ahora cargo con su cadáver, sin saber qué hacer con él, y es tan pesado que me inmoviliza. Mi naturaleza soñadora perdió toda esperanza, y es triste verla arrastrándose por los corredores de mi mente, pérdida y loca.
¿Qué hare con mi vida? Esa es una buena pregunta. Imagino que en algún momento mi rebeldía se rendirá.
No espero ansiosa el momento en que me arrodille ante el mundo y permita que haga de mi lo que quiera, pero patéticamente, me agradaría que llegara rápido, porque ver agonizar mis ganas de vivir no es tan divertido como suena.
Y mientras tanto… me esconderé. Tanto tiempo como las circunstancias me lo permitan, sin tomar decisiones que lamentar después, sin tomar obligaciones de las cuales deba huir después, sin someterme a evaluaciones de otros que pongan en un microscopio cada aspecto de mi proceder y califiquen mi valor como ser humano.
Disfrutare de mi último rastro de identidad hasta que me vea obligada a renunciar a mí, para convertirme en un producto más de una sociedad que desprecio, una herramienta catalogada, valorada, calificada y reseñada. Venderé mi tiempo, me someteré a sus gustos e impresiones, defenderé sus ideas, acatare sus ordenes, mediré mi importancia como individuo en la medida en que ellos estén satisfechos conmigo, aprenderé a equivocarme cuando ellos así me lo hagan saber y me veré como ellos deseen.
En todo caso, hago lo que haga, estoy condenada a llevar un tipo de vida que no se conseguir, enfrentar, ni disfrutar y que debo asumir me guste o no.
¿No viven así sus vidas los demás? ¿Por qué he de ser yo especial?
miércoles, marzo 05, 2008
1) No me voy a enterar que pasa en Supernatural esta temporada.
2) Me puedo ir al infierno.
3) Mi Familia se deprimiría.
4) Me puedo perder alguna buena película o libro.
5)
6)
El problema es que no logro encontrar respuesta a ¿Que me ata a la vida? Todo lo que consigo es la perdida de la oportunidad, posibilidades como viajar, ganarme la lotería, descubrir que soy brillante y volverme la mejor, darme cuenta que tengo poderes.
Si no fuese por el miedo, y por la aversión que tengo al dolor, sería la respuesta, una salida fácil a mi futuro.
... y eso es todo lo que tengo que decir. Si el silencio fuese real le pediría que me acompañase un buen rato en este momento. Al interior se esparce un vació extraño, una carencia de ideas que raya en el cansancio.
Tantas verdades, y tan pocas ganas de afrontarlas. Sin soluciones a la vista, ¿no es mejor ignorar la pregunta? Siempre es el mismo discurso, cambia el discurso interno, descubre tus cualidades, descubre que deseas en el futuro.
Alguien me dijo que cuando la vida habla hay que escucharla. Pues hoy quiero gritarle que se calle, que me deje tranquila.
Pese a que conozco el poder que tienen las palabras, voy a decirlo... en realizada por regla general mi nacimiento no es una buena fecha para mí. Algunos años, como el pasado y tres atrás, me traen promesas inútiles que a los pocos días se convierten en terribles acontecimiento. Otros como este y hace dos años antes, solo me trae nostalgia revelaciones malditas, o certezas que no necesito saber.
Básicamente, es un momento depresivo del año. Esperando que se acuerden de mí, intentando lucir feliz por aquellos que me felicitan, y llevando la frustración, el dolor y la triste acuestas.
¿Que he hecho con mi vida?
Como detesto esa pregunta. No se, vivirla lo mejor que he podido. No he conseguido lo que deseado y aun no hallo la "felicidad", como todo el mundo imagino.
Sin embargo, solo a ti te lo confieso, preferiría morir que seguir soportando la "insoportable levedad de mi ser", esta huida perpetua al absurdo de la vida. A veces, solo deseo lanzarme a la nada y habitar en ella para la eternidad.
Mi existencia es coja, amputada y moribunda. No siento que tenga una vida plena, pese a que hago todo lo que se supone que debo hacer, porque no tengo ni idea que quiero hacer, y menos se como hacer una vida con ello.
Si no fuese tan cobarde hace mucho le abría puesto una solución definitiva, pero aunque no creo en Dios, temo estar equivocada y pasar la eternidad en el infierno.
Mi única razón de ser es el amor de quienes comparten mi sangre. Mis amigos no, ellos podría sobrevivir sin mi. Yo viviría mejor sin mí.
¿Que quiero hacer con mi vida?
Y yo que se. Nada. Vegetar en mi cama durante el resto de la eternidad viendo televisión.
¿Por qué carajos tengo que dedicarme a algo?
No quiero responsabilidades, no quiero tener que levantarme a las 6 de la mañana cada día y pasar 8 horas diarias trabajando. No quiero llegar cansada a mi casa por la noche, y no tener más ganas que de dormir. No quiero esforzarme por ser quien se supone que debo ser, llenando mi vida de tantas cosas como me sea posible para tener buenas oportunidades.
Pero lo hago. Y que, ¿Que he ganado con todo esto.? He perdido la que creía infinita capacidad de soñar. Ya no me emocionan los retos, ya no creo que consiguiere mejorar, ni que la vida mejorara. Ya ni me avergüenzo de mi debilidad. No es así. Solo será peor.
Ya no quiero nada.
Miro por la ventana y el día se ve como me siento, frío y brumoso, y pensando ¿Que más se supone que debo hacer? Permitirme renunciar a todo lo que he construido, y por lo cual todos me ovacionan.
Se que en algunos años estaré sola, atascada en un trabajo que no me gusta, frustrada por cometer siempre los mismo errores y deseando con más fuerzas morir.
Y siguen diciéndome ¡Debo disfrutar de la vida, automotivarme, empezar a pensar positivo, valorar lo bueno que tengo!
Si claro. Como no.
martes, enero 08, 2008
Y a través del espejo la vi. Allí estaba ella, de pie mirándome fijamente.
Sus modos no eran los míos, y su mirada, tan fría como temible, reclamaba la diferencia. Entonces fue claro. Su dolor no era el mio. El suyo era real, visceral e injusto.
La vida le había tratado con mano de acero y ella, había logrado sobrevivir. Sin embargo, en el proceso había perdido todo rastro de dulzura y candidez. Era fuerte, casi indestructible y estaba tan llena de ese odio, espeso y denso que no se deshace, que el único sentimiento puro, que su negro corazón albergaba, era la necesidad de venganza contra todos.
Me miro atónita.
Podría estar pensando que era una alucinación creada por alguna de las muchas drogas psicotrópicas que tomaba diariamente. Para ella, que no había tenido el privilegio de tener padres amorosos, ni una extensa familia, ni las comodidades de una vida decente, verse a si misma vestida como una pusilánime arpía no era más que una pesadilla.
Yo en cambio solo veía el potencial que tuve y perdí. Ese voluntad de hierro que me hubiese permitido gobernar el mundo. Un alma desprovista de dudas e inseguridades, de temores infundados y de quebrantos soñados.
Sus pequeños ojitos criminales me hablan de su inteligencia, mi misma inteligencia. Pero ella tiene un motor, un punto de enfoque. Tan vez no el mejor, pero es más de lo que yo tengo.
Ella, desprovista de mi caja de cristal, golpeada y obligada a sobrevivir es infeliz, miserable, pero libre. Tan libre como yo solo deseo es sueños muy locos, como este.
sábado, septiembre 29, 2007
-No eres normal y nunca lo serás. - dijo lentamente, pesándole más la tristeza que vio en su rostro le pesaba - Se que suena cruel. Más viniendo de mí, que soy el ser que más te adora, pero... es verdad... y tu lo sabes.
El llanto se extendió virulento por el lugar, destruyendo la tenue esperanza de evitar la escena. Se acerco lentamente a ella, y con su mano sobre su cabeza intento consolarle.
-No busques explicaciones. Tal vez es la suma de los factores que tu ya has considerado, o ninguno de ellos. Quizás es tu naturaleza. Pero si sigues buscando te enfrentas a la posibilidad de encontrar la verdad, y no creo que la puedas soportarla. - guardo silencio un momento, intentando que sus palabras calaran en esa pequeña cabeza - Igual eres consciente que no tienes el derecho a soñar con ello y que hacerlo te hace daño.
-Si. Pero… - tartamudeo intentando estabilizar su voz quebrada por el llanto - ¿no hay nada que yo pueda hacer?
-NO y tú lo sabes. – Corto, enfático y letal. – no es tu decisión.
¡Le dolió tanto ver su rostro resignado y doliente! pero era necesario hacerle entrar en razón.
-Tienes que usar tu tiempo en algo productivo. Enfocarte en lo que tienes, en quienes te quieren como eres. Por favor, trata de aprender a no ser tu misma ante los ojos de los demás. Ya es hora que seas consciente en TODO momento que no eres como ellos, que debes ocultar con recelo tu secreto y morderte cuando la lámpara se abra y te toque pedir deseos.
Los sollozos disminuyeron paulatinamente, por cansancio más que por cualquier otra cosa.
-Es difícil – susurró con exasperación.
-Pero no es imposible.
No importó la conversación, ni el evidente rechazo. No lo vio venir. Se liberó.
El miro a través de ella, como si fuese transparente. Como si no estuviese allí. ¿Que había cambiado? Esa era la cuestión.
Tal vez nada. Quizás lo único que era real en todo este drama barato y triste, era las presunciones. A veces incluso la inocencia estorba y cuando todo alrededor calla, ella se hace idiota.
Y entonces pasó. Todo en cámara lenta. La llamada, la huida y el doloroso vació. De repente se sintió ahogada, presa del más desesperante anhelo de ir tras él. El lugar se hizo pequeño y opresivo, y el aire le devoraba el alma con una violencia del todo absurda.
“De nuevo”, se repetía en su cabeza “de nuevo, de nuevo…” y las ganas de arrancarse las entrañas le asaltaron, hasta hacerle tambalear. Salio de lugar, y presa del más puro pánico, se sentó en el suelo.
En este mundo se vive de imágenes. De creaciones sintéticas de realidad, digeribles y clasificables. Hay quienes tienen la habilidad de sintetizar trozos de verdad, en cambio hay quienes solo aspiran a rozar la idealidad cuando traducen la conciencia.
Ella lo sabía, y al mismo tiempo no lo sabía. ¿Y si, eso era todo? ¿Un simple error de percepción?... De nuevo.
No cabe el arrepentimiento. No hubiese podido evitarlo de todas maneras. Así era su naturaleza, y sino convivía con ella, toda esfuerzo era en vano. Sin embargo por un pequeño momento, por un espacio de tiempo creyó, confió y se enfrento a todas las razones que le presentaban.
Y volvía al punto de partida. De nuevo. No es una opción, nunca lo fue y nunca lo ha sido. Todo el asunto se estaba convirtiendo en una broma pesada.
¿Porque siempre se equivocaba? ¿En especial en esas cosas? Realmente el hastío era incalculable. Su culpa, completa, era bien recibida. Se lo dijo una y otra vez. Pero siempre cae con el anuncio.
El problema era que ella quería creer. Se moría por creer.
Se permitió idealizar. De nuevo. Pese a que era consciente de lo doloroso que resultaría. Por alguna razón se dio licencias y no se lo tomó en serio. Quiso pensar en los motivos, pero no era necesario. De hecho era peligroso, alimentar esas imágenes mentales le mataría de verdad.
Sin embargo, y aunque su mente le traicionaba una y otra vez con todo su patrocinio, había que reconocer que esta vez lo había manejado muchísimo mejor.
Sin duda ha crecido y aceptado. Ahora es fuerte. Pero las rocas bajo sus manos, son presagios del futuro. El punto clave era ahora. ¿Qué haría ahora?
Como quisiera dejar de maquinar. De vivir en su cabeza y programar las vidas de los demás según su pequeña visión, pero era difícil. Por ende la única solución viable, es volver… de nuevo.
