miércoles, enero 04, 2012

Prefiero el incandescente destello de familiaridad y reconocimiento en una mirada ajena de un desconocido que el silencio prolongado de la incomoda certeza del mutuo disgusto con un viejo conocido en especial si en un tiempo pasado y remoto existo empatía de algún tipo.

Bueno, llego el año 2012 y como va a ser el ÚLTIMO mi resolución de año nuevo es conseguir mi final feliz, ya que no he podido adherirme a la obsesión colectiva por los finales trágicos.
La mayoría encuentra entretenido los finales “malos”,  tal vez por el morbo que genera el sufrimiento ajeno, aunque sea el de un ser imaginario, o quizás por el mezquino deseo de encontrar un ser mas miserable que uno mismo. No obstante, aunque soy consiente que las historias felices son sosas y aburridas, las melodramáticas se me hacen fastidiosas.
Así que he decidido hacer todo lo que pueda para volver este año uno memorable aprovechando que sin darme cuenta, he logrado conseguir calma. Un día era un desastre y al otro ya no me importaba ser un desastre quizás madure un poco.
Viendo el tema en retrospectiva mi mundo se movió sin mi en el. De repente quienes estaban a mi alrededor habían dado formas a sus vidas,  la sociedad comenzó a tratarme diferente y  a esperan más cosas de mi, comenzaron a ser relevantes temas que antes no lo eran  como ¿Qué pasa si no muero joven como deseo, que voy a hacer si llego a envejecer?  Teniendo en cuenta todos mis sueños rotos ¿De que voy a llenar mi vida?, de un momento a otro personas más jóvenes comenzaron a preguntarme que se siente ser adulto… ¿Adulto… y como voy a saberlo? Ahí me di cuenta que estaba envejeciendo y no estaba tomando las decisiones correctas para hacerme un futuro.
De niños todos esperamos llegar a ser “grandes” porque ellos son seguros de ti mismos, fuertes y pueden hacer lo que quieran. Pero hay un secreto que nadie te dice, llega un momento en el que ya no se crece más, no realmente, envejece tu cuerpo pero tu mente no. La seguridad en si mismo se adquiere si has llevado bien tu vida, la fortaleza es una mezcla entre tu personalidad, tu contexto familiar y las experiencias que te han tocado y el poder hacer lo que quieras es solo un sofisma.
Por lo anterior es que ahora entiendo que es madurar sino resignarse a las limitaciones de la vida, perder la temeraridad con la que se soñaba de joven y adquirir un poco de sentido común.
Recuerdo haber escrito hace mucho que algún día conseguiría la resignación, pues heme aquí disfrutando de ella. La resignación es una cosa divertida, es temida y despreciada, pero cuan llega es tan poderosa que no puede renunciar a ella. Si pudiera compararla diría que es prima hermana del ímpetu y sobrina de la desilusión y como todo en la vida tiene variedad de presentaciones y sabores. Puede llevarte a la amargura o puedes volverte resistente al dolor, lo que tú elijas.
De pendiendo de como te ha ido en la vida te haces mas arrogante o mas inseguro, juzgas a los demás o te sientes inferior a todo el mundo, estas lleno de problemas, no tienes nada o todo te resulta extremadamente fácil. Pero en todo caso la vida te enseña a ser más precavido con tus decisiones, que tus circunstancias si te limitan, que debes aprender a manejar tus defectos, que tus cualidades si no son pulidas no sirven de nada, que si no trabajas duro no consigues nada, que a pesar de darlo todo puedes fracasar igualmente, que hay muchos que son mejores que tu, que el mundo no es justo y que hay quienes la tiene peor que tú y esperan poder pasarte la cuenta de cobro.
¿Y que le vamos a hacer? he decidido que ser negativo no ayuda en nada y que ser realista solo sirve si te empeñas en buscar soluciones a tus problemas. Ser positivo no es igual a ser iluso es solo tener fe en que tu y tus circunstancias pueden hallar caminos que te traerán felicidad incluso mayor que la que hubieses obtenido si tus sueños locos de adolecente se hubiesen cumplido. En palabras de bumbury “no soy hierva mala solo hierva en mal lugar”.
Ahora poseo un conocimiento de mi misma mucho más profundo. Sé que soy inconstante, desconfiada, descuidada, testaruda, frágil, tiendo a ver tormentas en vasos de agua, no logro conectarme con otros seres humanos y detesto seguir órdenes que considero erradas. Soy un alma libre, desprendida, tengo una imaginación sobresaliente, mente muy abierta, inteligencia mayor a la promedio, espíritu de superación y normalmente busco soluciones a los problemas.           
Hoy creo que las cosas pasan por una razón, que todo son lecciones y que cuando cierras un círculo no debes volver atrás.
Espero que esta buena vibra hacia la vida me dure.

jueves, octubre 06, 2011

Desde hace un tiempo he estado obsesionada con la idea de estar perdiendo mi “inteligencia”. Nunca medí mi rapidez mental, capacidad de análisis o memoria, así que no es una percepción tangible. Es más un sentimiento, una sensación. Como ir por la vida con la luz encendida y de pronto darse cuenta que te encuentras en la penumbra.

No puedo precisar el momento o hecho exacto que me hizo llegar a esa conclusión pero ahora tengo la seguridad de que algo me pasa y me asusta profundamente. Ser un poco más inteligente que el promedio siempre ha sido mi punto fuerte… mi único punto fuerte.

El problema con las capacidades o habilidades que siempre se han tenido es que las damos por sentadas y no sabemos llevar nuestra vida sin ellas.

Frente a la que era hace seis años hoy soy más dedicada, mi concentración (que siempre ha sido mala) ha mejorado considerablemente, mi imaginación ya no es tan descontrolada y tengo una mejor disposición para aprender que pero aun así adquirir nuevos conocimientos es muchísimo más difícil ahora.

¿Por qué?

¿Perdí la práctica después de 5 años de haber terminado la universidad que fue la última vez que me dedique a estudiar todo el tiempo?

¿Estoy envejeciendo y mi cerebro está perdiendo alguna conexión entre neuronas que antes tenía?

¿Será que tanto conocimiento que le he metido a mi cabeza me llevaron a perder la habilidad de aprender cosas nuevas?

¿O de pronto las experiencias de la vida me han vuelto menos receptiva, más cínica frente a la posibilidad de “aprehender” el mundo y eso me impide captar nueva información?

¿Sera irreversible?

¿Puede ser que en realidad nunca fui tan inteligente y solo por el estudio constante y mi falta de perspectivas en esa época me llevó a pensar eso?

Sea lo que sea, si algo he aprendido es que debo buscar soluciones. Nada es perfecto, ni eterno. Los absolutos no existen y ser positivo es nuestra única arma contra la realidad. Por eso he de enfocarme en lo que puedo hacer y tratar de evitar que las cosas empeoren.

Buscando esto fue lo que encontré: "La mente tiende a asentarse en creencias fijas, y se vuelve inflexible. Para mejorar mis funciones mentales (memoria, mejorar la capacidad de comprensión y análisis, y aumentar la rapidez de pensamiento) debo:

1. Realizar ejercicios de resolver acertijos y crucigramas - COMO QUE???

2. Entrenar al cuerpo a hacer ciertas cosas que no está acostumbrado a hacer regularmente como practicar ser ambidiestro o escribir de derecha a izquierda. - SE PUEDE

3. Hacer mapas mentales, encontrar relación entre temas completamente diferentes o encontrarle nuevos usos a objetos comunes. - OK...

4. La creatividad es una herramienta increíble; encontrar nuevas soluciones a
problemas -ESCRIBIR DE NUEVO.

5. Aprender la lógica y el sistema científico para pensar críticamente - Mmmmm

6. Jugar vídeo juegos - NO HAY PROBLEMA 7. Aprender un idioma nuevo. - YA ESTOY EN ESAS"

http://salud.comohacerpara.com/n3804/como-tener-mas-poder-mental.html

Publicare mi plan de trabajo....

lunes, septiembre 06, 2010

TrastornoGrado
ParanoideMODERADO
EsquizoideMODERADO
EsquizotipicoMODERADO
HistrionicoBAJO
AntisocialBAJO
NarcisistaMODERADO
LimiteMODERADO
ObsesivoBAJO
DependienteBAJO
EvitadorALTO


Test de personalidad

miércoles, septiembre 10, 2008

Huyo, esa es la verdad. La vida me persigue y yo… yo solo corro. Estoy cansada de esperar, de aguantar que ella me de lo que a bien tenga, y conformarme. Por eso, ante la carencia de posibles soluciones, he decidido esconderme. De todos, de todo.

Quiero gritarle al mundo que deje de esperar cosas de mí, y me deje conformarme con la mediocridad. No quiero responsabilidades, ni personas interesadas en aconsejarse que debo hacer con mi existencia. No quiero presiones, ni expectativas infundadas en mi futuro. No espero, no añoro, no quiero nada.

¿Por qué siguen esperando cosas de mí? No lo hagan. Lo digo en serio, en mi no queda nada que ofrecer salvo mi alma, y sé que pronto renunciare a ella también.

Sé que el mundo gira, que todos avanzan y me quedo atrás. Estoy consciente que si desaparezco las personas me olvidaran, y me convertiré en lo que ya se vislumbra… un fracaso, por lo menos en comparación con lo que todos esperan de mi o en lo que yo misma anhelaba hace algunos años.

Siento que he asesinado una parte de mi y que ahora cargo con su cadáver, sin saber qué hacer con él, y es tan pesado que me inmoviliza. Mi naturaleza soñadora perdió toda esperanza, y es triste verla arrastrándose por los corredores de mi mente, pérdida y loca.

¿Qué hare con mi vida? Esa es una buena pregunta. Imagino que en algún momento mi rebeldía se rendirá.

No espero ansiosa el momento en que me arrodille ante el mundo y permita que haga de mi lo que quiera, pero patéticamente, me agradaría que llegara rápido, porque ver agonizar mis ganas de vivir no es tan divertido como suena.

Y mientras tanto… me esconderé. Tanto tiempo como las circunstancias me lo permitan, sin tomar decisiones que lamentar después, sin tomar obligaciones de las cuales deba huir después, sin someterme a evaluaciones de otros que pongan en un microscopio cada aspecto de mi proceder y califiquen mi valor como ser humano.

Disfrutare de mi último rastro de identidad hasta que me vea obligada a renunciar a mí, para convertirme en un producto más de una sociedad que desprecio, una herramienta catalogada, valorada, calificada y reseñada. Venderé mi tiempo, me someteré a sus gustos e impresiones, defenderé sus ideas, acatare sus ordenes, mediré mi importancia como individuo en la medida en que ellos estén satisfechos conmigo, aprenderé a equivocarme cuando ellos así me lo hagan saber y me veré como ellos deseen.

En todo caso, hago lo que haga, estoy condenada a llevar un tipo de vida que no se conseguir, enfrentar, ni disfrutar y que debo asumir me guste o no.

¿No viven así sus vidas los demás? ¿Por qué he de ser yo especial?

miércoles, marzo 05, 2008

1) No me voy a enterar que pasa en Supernatural esta temporada.
2) Me puedo ir al infierno.
3) Mi Familia se deprimiría.
4) Me puedo perder alguna buena película o libro.
5)
6)

El problema es que no logro encontrar respuesta a ¿Que me ata a la vida? Todo lo que consigo es la perdida de la oportunidad, posibilidades como viajar, ganarme la lotería, descubrir que soy brillante y volverme la mejor, darme cuenta que tengo poderes.
Si no fuese por el miedo, y por la aversión que tengo al dolor, sería la respuesta, una salida fácil a mi futuro.

... y eso es todo lo que tengo que decir. Si el silencio fuese real le pediría que me acompañase un buen rato en este momento. Al interior se esparce un vació extraño, una carencia de ideas que raya en el cansancio.
Tantas verdades, y tan pocas ganas de afrontarlas. Sin soluciones a la vista, ¿no es mejor ignorar la pregunta? Siempre es el mismo discurso, cambia el discurso interno, descubre tus cualidades, descubre que deseas en el futuro.
Alguien me dijo que cuando la vida habla hay que escucharla. Pues hoy quiero gritarle que se calle, que me deje tranquila.
Pese a que conozco el poder que tienen las palabras, voy a decirlo... en realizada por regla general mi nacimiento no es una buena fecha para mí. Algunos años, como el pasado y tres atrás, me traen promesas inútiles que a los pocos días se convierten en terribles acontecimiento. Otros como este y hace dos años antes, solo me trae nostalgia revelaciones malditas, o certezas que no necesito saber.
Básicamente, es un momento depresivo del año. Esperando que se acuerden de mí, intentando lucir feliz por aquellos que me felicitan, y llevando la frustración, el dolor y la triste acuestas.
¿Que he hecho con mi vida?
Como detesto esa pregunta. No se, vivirla lo mejor que he podido. No he conseguido lo que deseado y aun no hallo la "felicidad", como todo el mundo imagino.
Sin embargo, solo a ti te lo confieso, preferiría morir que seguir soportando la "insoportable levedad de mi ser", esta huida perpetua al absurdo de la vida. A veces, solo deseo lanzarme a la nada y habitar en ella para la eternidad.
Mi existencia es coja, amputada y moribunda. No siento que tenga una vida plena, pese a que hago todo lo que se supone que debo hacer, porque no tengo ni idea que quiero hacer, y menos se como hacer una vida con ello.
Si no fuese tan cobarde hace mucho le abría puesto una solución definitiva, pero aunque no creo en Dios, temo estar equivocada y pasar la eternidad en el infierno.
Mi única razón de ser es el amor de quienes comparten mi sangre. Mis amigos no, ellos podría sobrevivir sin mi. Yo viviría mejor sin mí.
¿Que quiero hacer con mi vida?
Y yo que se. Nada. Vegetar en mi cama durante el resto de la eternidad viendo televisión.

¿Por qué carajos tengo que dedicarme a algo?
No quiero responsabilidades, no quiero tener que levantarme a las 6 de la mañana cada día y pasar 8 horas diarias trabajando. No quiero llegar cansada a mi casa por la noche, y no tener más ganas que de dormir. No quiero esforzarme por ser quien se supone que debo ser, llenando mi vida de tantas cosas como me sea posible para tener buenas oportunidades.
Pero lo hago. Y que, ¿Que he ganado con todo esto.? He perdido la que creía infinita capacidad de soñar. Ya no me emocionan los retos, ya no creo que consiguiere mejorar, ni que la vida mejorara. Ya ni me avergüenzo de mi debilidad. No es así. Solo será peor.
Ya no quiero nada.
Miro por la ventana y el día se ve como me siento, frío y brumoso, y pensando ¿Que más se supone que debo hacer? Permitirme renunciar a todo lo que he construido, y por lo cual todos me ovacionan.
Se que en algunos años estaré sola, atascada en un trabajo que no me gusta, frustrada por cometer siempre los mismo errores y deseando con más fuerzas morir.
Y siguen diciéndome ¡Debo disfrutar de la vida, automotivarme, empezar a pensar positivo, valorar lo bueno que tengo!
Si claro. Como no.

martes, enero 08, 2008

Y a través del espejo la vi. Allí estaba ella, de pie mirándome fijamente.

Sus modos no eran los míos, y su mirada, tan fría como temible, reclamaba la diferencia. Entonces fue claro. Su dolor no era el mio. El suyo era real, visceral e injusto.

La vida le había tratado con mano de acero y ella, había logrado sobrevivir. Sin embargo, en el proceso había perdido todo rastro de dulzura y candidez. Era fuerte, casi indestructible y estaba tan llena de ese odio, espeso y denso que no se deshace, que el único sentimiento puro, que su negro corazón albergaba, era la necesidad de venganza contra todos.

Me miro atónita.

Podría estar pensando que era una alucinación creada por alguna de las muchas drogas psicotrópicas que tomaba diariamente. Para ella, que no había tenido el privilegio de tener padres amorosos, ni una extensa familia, ni las comodidades de una vida decente, verse a si misma vestida como una pusilánime arpía no era más que una pesadilla.

Yo en cambio solo veía el potencial que tuve y perdí. Ese voluntad de hierro que me hubiese permitido gobernar el mundo. Un alma desprovista de dudas e inseguridades, de temores infundados y de quebrantos soñados.

Sus pequeños ojitos criminales me hablan de su inteligencia, mi misma inteligencia. Pero ella tiene un motor, un punto de enfoque. Tan vez no el mejor, pero es más de lo que yo tengo.

Ella, desprovista de mi caja de cristal, golpeada y obligada a sobrevivir es infeliz, miserable, pero libre. Tan libre como yo solo deseo es sueños muy locos, como este.

sábado, septiembre 29, 2007

-Estoy cansada de tener esta conversación contigo.- suspiró. – Cuantas veces tengo que repetirlo. No podía hacerle ver la importancia del asunto, la tragedia a la que estaba yendo sin remedio.
-No eres normal y nunca lo serás. - dijo lentamente, pesándole más la tristeza que vio en su rostro le pesaba - Se que suena cruel. Más viniendo de mí, que soy el ser que más te adora, pero... es verdad... y tu lo sabes.
El llanto se extendió virulento por el lugar, destruyendo la tenue esperanza de evitar la escena. Se acerco lentamente a ella, y con su mano sobre su cabeza intento consolarle.
-No busques explicaciones. Tal vez es la suma de los factores que tu ya has considerado, o ninguno de ellos. Quizás es tu naturaleza. Pero si sigues buscando te enfrentas a la posibilidad de encontrar la verdad, y no creo que la puedas soportarla. - guardo silencio un momento, intentando que sus palabras calaran en esa pequeña cabeza - Igual eres consciente que no tienes el derecho a soñar con ello y que hacerlo te hace daño.
-Si. Pero… - tartamudeo intentando estabilizar su voz quebrada por el llanto - ¿no hay nada que yo pueda hacer?
-NO y tú lo sabes. – Corto, enfático y letal. – no es tu decisión.
¡Le dolió tanto ver su rostro resignado y doliente! pero era necesario hacerle entrar en razón.
-Tienes que usar tu tiempo en algo productivo. Enfocarte en lo que tienes, en quienes te quieren como eres. Por favor, trata de aprender a no ser tu misma ante los ojos de los demás. Ya es hora que seas consciente en TODO momento que no eres como ellos, que debes ocultar con recelo tu secreto y morderte cuando la lámpara se abra y te toque pedir deseos.
Los sollozos disminuyeron paulatinamente, por cansancio más que por cualquier otra cosa.
-Es difícil – susurró con exasperación.
-Pero no es imposible.
La música de fondo era una mezcla entre cansancio y licor. Y ella casi podía tocar la sensación de peligro. Demasiado eufórica para detenerse en lo que estaba pasando. Demasiado ilusionada por los espejos de la noche.
No importó la conversación, ni el evidente rechazo. No lo vio venir. Se liberó.
El miro a través de ella, como si fuese transparente. Como si no estuviese allí. ¿Que había cambiado? Esa era la cuestión.
Tal vez nada. Quizás lo único que era real en todo este drama barato y triste, era las presunciones. A veces incluso la inocencia estorba y cuando todo alrededor calla, ella se hace idiota.
Y entonces pasó. Todo en cámara lenta. La llamada, la huida y el doloroso vació. De repente se sintió ahogada, presa del más desesperante anhelo de ir tras él. El lugar se hizo pequeño y opresivo, y el aire le devoraba el alma con una violencia del todo absurda.
“De nuevo”, se repetía en su cabeza “de nuevo, de nuevo…” y las ganas de arrancarse las entrañas le asaltaron, hasta hacerle tambalear. Salio de lugar, y presa del más puro pánico, se sentó en el suelo.
En este mundo se vive de imágenes. De creaciones sintéticas de realidad, digeribles y clasificables. Hay quienes tienen la habilidad de sintetizar trozos de verdad, en cambio hay quienes solo aspiran a rozar la idealidad cuando traducen la conciencia.
Ella lo sabía, y al mismo tiempo no lo sabía. ¿Y si, eso era todo? ¿Un simple error de percepción?... De nuevo.
No cabe el arrepentimiento. No hubiese podido evitarlo de todas maneras. Así era su naturaleza, y sino convivía con ella, toda esfuerzo era en vano. Sin embargo por un pequeño momento, por un espacio de tiempo creyó, confió y se enfrento a todas las razones que le presentaban.
Y volvía al punto de partida. De nuevo. No es una opción, nunca lo fue y nunca lo ha sido. Todo el asunto se estaba convirtiendo en una broma pesada.
¿Porque siempre se equivocaba? ¿En especial en esas cosas? Realmente el hastío era incalculable. Su culpa, completa, era bien recibida. Se lo dijo una y otra vez. Pero siempre cae con el anuncio.
El problema era que ella quería creer. Se moría por creer.
Se permitió idealizar. De nuevo. Pese a que era consciente de lo doloroso que resultaría. Por alguna razón se dio licencias y no se lo tomó en serio. Quiso pensar en los motivos, pero no era necesario. De hecho era peligroso, alimentar esas imágenes mentales le mataría de verdad.
Sin embargo, y aunque su mente le traicionaba una y otra vez con todo su patrocinio, había que reconocer que esta vez lo había manejado muchísimo mejor.
Sin duda ha crecido y aceptado. Ahora es fuerte.
Pero las rocas bajo sus manos, son presagios del futuro. El punto clave era ahora. ¿Qué haría ahora?
Como quisiera dejar de maquinar. De vivir en su cabeza y programar las vidas de los demás según su pequeña visión, pero era difícil. Por ende la única solución viable, es volver… de nuevo.